Los datos son contundentes: Colombia invierte menos del 4% de su PIB en educación mientras que los países más desarrollados superan el 6%. Esta brecha no es un número abstracto — se traduce en desigualdad estructural que afecta especialmente al Caribe colombiano, donde la deserción escolar supera el 12% en zonas rurales.

El diagnóstico: una deuda histórica con la educación

Los datos son contundentes: Colombia invierte menos del 4% de su PIB en educación, mientras que los países más desarrollados superan el 6%. Esta brecha no es un número abstracto; se traduce en una desigualdad estructural que afecta especialmente al Caribe colombiano, donde la deserción escolar supera el 12% en zonas rurales.

Durante décadas, Colombia ha aplazado la conversación sobre qué tipo de educación queremos y cuánto estamos dispuestos a invertir en ella. El resultado es visible en las aulas: infraestructura deteriorada, maestros con salarios insuficientes y millones de niños que abandonan el sistema antes de completar la educación media.

En el Atlántico, la situación es crítica. Tenemos municipios donde el 40% de los jóvenes entre 15 y 17 años está por fuera del sistema educativo. No es un problema de voluntad: es un problema de recursos, prioridades y visión política.

Invertir en educación no es un gasto. Es la única apuesta que garantiza un país con futuro. Cada peso que dejamos de invertir hoy en un niño del Caribe, lo vamos a pagar tres veces mañana en desigualdad y pobreza. — Estefanel

¿Qué significa duplicar el presupuesto?

Cuando hablo de duplicar el presupuesto educativo no me refiero a repartir dinero sin criterio. Me refiero a una inversión estratégica, priorizada y con rendición de cuentas, enfocada en cuatro ejes fundamentales:

1. Infraestructura educativa de calidad

Aulas dignas, laboratorios, conectividad y bibliotecas en todos los municipios.

2. Valorización docente

Salarios competitivos, formación continua y condiciones laborales que atraigan a los mejores profesionales.

3. Alimentación y transporte escolar

Eliminar las barreras materiales que impiden que los niños puedan estudiar.

4. Primera infancia

Una inversión masiva en jardines y programas de desarrollo para los niños de 0 a 5 años.

El modelo de los países referentes

Países como Finlandia (7.1% del PIB), Suecia (6.9%) y Costa Rica (6.4%) demuestran que la inversión educativa es el camino más directo hacia sociedades más igualitarias y economías más productivas. No es casualidad que sean también los países con menores niveles de violencia, mayor estabilidad política y mejor calidad de vida.

Dato clave

Según el Banco Mundial, cada año adicional de educación de calidad incrementa los ingresos de un individuo en aproximadamente un 10%. En una región como el Atlántico, donde el ingreso per cápita está muy por debajo de la media nacional, este impacto es transformador.

Mi propuesta desde el Congreso

En el marco del debate del Plan de Desarrollo y el Presupuesto General de la Nación 2027, he presentado una ponencia formal para aumentar el presupuesto de educación en un 40% en los próximos dos años, con metas claras y auditables. Esta propuesta ha recibido el respaldo de más de 30 organizaciones de la sociedad civil y siete gobernaciones del Caribe colombiano.

La propuesta contempla, además, un mecanismo de transferencias directas a los municipios con menor índice de desarrollo educativo, garantizando que los recursos lleguen a donde más se necesitan.

¿Cómo puedes contribuir?

La transformación educativa no es solo una responsabilidad del Estado. Necesitamos que los ciudadanos, las familias, los empresarios y los líderes comunitarios se sumen a esta conversación:

“El Congreso tiene la obligación de traducir las aspiraciones de la gente en leyes que transformen su realidad. Por eso estoy aquí, y por eso no voy a bajar los brazos en esta pelea.”Estefanel

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